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¿Cómo curar una sartén de hierro fundido?

¿Por qué curar una sartén de hierro fundido o de acero? El curado crea una capa antiadherente que previene la oxidación y evita que los alimentos se peguen. Además, mejora la distribución y retención del calor, lo que permite que los alimentos se cocinen de manera más uniforme. Cuanto más veces la cures, más fuerte será la capa protectora y más durará tu sartén.

4 pasos sencillos

Con estos sencillos pasos conseguirás una capa antiadherente resistente y una protección óptima para tu sartén. Así, tus sartenes de hierro fundido se mantendrán bonitas, fuertes y listas para años de placer en la cocina.

4 pasos sencillos

Paso 1: Limpieza y secado

Empieza siempre con una sartén completamente limpia. Si hay óxido o restos de comida, elimínalos primero con agua caliente y un cepillo o una esponja suave. Seca bien la sartén con un paño limpio sin pelusa y ponla brevemente a fuego lento para que toda la humedad se evapore. Esto es importante porque el agua en combinación con el hierro fundido puede generar óxido de inmediato.

Paso 1: Limpieza y secado

Paso 2: Aplicar aceite

Una vez que la sartén esté seca, aplica una capa fina de aceite con un papel de cocina por toda la superficie interior. Usa un aceite neutro como aceite de girasol, colza o linaza. Retira el exceso de aceite con un paño o papel de cocina; la sartén no debe quedar pegajosa, ya que de lo contrario el aceite puede endurecerse de forma irregular. El objetivo es una capa muy fina y uniforme que, al calentarse, se polimerice formando una capa protectora dura y negra.

Paso 2: Aplicar aceite

Paso 3: En el horno o en el fogón

Método de horno: Precalienta el horno a unos 200-220 grados Celsius y coloca la sartén boca abajo sobre la rejilla, para que el exceso de aceite pueda escurrir y no se formen manchas pegajosas. Deja la sartén en el horno durante una hora para que se endurezca. Pasado ese tiempo, es importante dejar que la sartén se enfríe dentro del horno hasta alcanzar la temperatura ambiente antes de sacarla. Esto evita los choques térmicos que pueden dañar el hierro fundido.

Método en el fogón: Una alternativa es curar la sartén directamente en el fogón. Usa un fuego pequeño para sartenes pequeñas y uno grande para sartenes más grandes. Pon la sartén a fuego bajo o medio y deja que el aceite se caliente lentamente hasta que empiece a humear. Mantenla caliente durante unos minutos y déjala enfriar después. Este proceso puede repetirse varias veces para obtener una capa más sólida y oscura.

Atención: Durante el curado puede desprenderse algo de humo y olor, eso es completamente normal. Asegúrate de tener buena ventilación encendiendo el extractor o abriendo una ventana.

Paso 3: En el horno o en el fogón

¡Tu sartén ya está lista para usar!

Tras el curado, la sartén de hierro fundido tendrá una capa lisa y negra que la protege y le da propiedades antiadherentes. El uso regular y un ligero engrase después de cada limpieza reforzarán esta capa con el tiempo, haciendo que la sartén funcione cada vez mejor y sea menos propensa al óxido. Todo el proceso de curado es una combinación de limpieza, engrase y calentamiento controlado, y es la clave para tener una sartén de hierro fundido duradera y de alto rendimiento.

¡Tu sartén ya está lista para usar!

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